Antojo Rubio es un vino naturalmente dulce, no edulcorado artificialmente, sin frío artificial y no fortificado. Se elabora con esmero durante un largo y laborioso proceso hasta su embotellado. Este vino proviene de uvas pasas de variedades nobles como Albillo, Palomino y Moscatel de grano menudo, todas ellas procedentes de viñedos antiguos en secano, presentes en la región desde tiempos inmemoriales.
La vendimia se realiza a mano y en varias fases, según la variedad y el grado de madurez, buscando un nivel de azúcar moderado (alrededor de 12º a 13º

para conservar una buena base de acidez natural. Las uvas se secan en lechos de paja durante 2-3 meses hasta alcanzar la concentración adecuada, normalmente justo antes de Navidad. El prensado es un proceso arduo que puede tardar hasta 4 días por caja.
La fermentación alcohólica se realiza con levaduras autóctonas durante el invierno, ralentizándose de forma natural debido a la alta concentración de azúcar. La crianza se lleva a cabo en barricas nuevas de roble de Bourgogne de 228 litros durante un total de 20 meses. El vino se embotella tras una filtración fina a baja presión, asegurando elegancia, aromas limpios y estabilidad en botella.
Este vino dulce es muy fragante y aromático, con una multitud de matices en nariz que van desde frutas muy maduras y compotadas hasta especias dulces como canela y retama, pasando por toffee, pastelería, frutas de hueso y frutas escarchadas. También se perciben notas florales, recuerdos a flores blancas y frutos secos con un fondo licoroso dulce y especias de roble.
En boca, es untuoso, con gran volumen y multitud de aromas, equilibrado por una buena acidez natural y con un retrogusto inacabable. Su complejidad aromática y excelente acidez lo convierten en un capricho para el paladar, ideal tanto como aperitivo como para acompañar postres y platos de la cocina moderna.